Absortos en nuestra vida, a veces todo parece confuso. Es muy fácil vernos atrapados en las rutinas y las obligaciones que, poco a poco, han tomado control del curso de nuestra vida. A pesar de que a veces parecería que tienen una dirección concreta, solo estamos siguiendo las miles de voces que nos llaman: “haz esto, ve allá, compra esto, no, mejor compra esto otro, cuidado con tal cosa, no olvides hacer el desayuno, llevar a los niños a la escuela, ir al trabajo, regresar del trabajo, hacer de comer, hacer la cena, ir a la cama” y repetir lo mismo al día siguiente. Nos sentimos divididos por conflictos contradictorios que nos llevan al estrés crónico. Vamos por la vida cumpliendo las demandas, pero de todas maneras nos sentimos vacíos; algo falta en lo profundo. No hay un objetivo que le dé claridad, significado y júbilo. La vida se siente hueca, algo que tan solo va transcurriendo, en vez de hacerla plena.

¿Qué luz puede guiarnos fuera de estos yermos parajes? ¿Qué faro puede alumbrar nuestro andar en la vida tanto interiormente como en el mundo? ¿Cuál es mi Norte? Guiándose por la luz del sol y de las estrellas, el ser humano ha encontrado su camino. Descubrir de manera personal cuál es tu Norte te ayuda a saber qué es importante y hacia dónde te diriges. Te proporciona integridad. Este re descubrimiento por sí solo te hará sentir bien. Por otro lado, reconocer tu verdadero Norte puede ser una experiencia vital y saludable.

Encuentra un lugar y un momento que sean significativos para ti. Puede ser sentado tranquilamente en casa mientras tomas una taza de té, en un templo de oración o en contacto con la naturaleza. Ayuda a tu mente a calmarse y aquietarse mientras pones atención a tu respiración por unos minutos. Después expresa la pregunta, ya sea mentalmente o articulando las palabras ¿Cuál es mi Norte? Quizás encuentres una manera personal para plantearla, como por ejemplo ¿Qué es lo más importante para mi? o ¿Bajo qué ideal dirijo el curso de mi vida? No te preocupes si la respuesta no llega inmediatamente; mantenla en tu corazón a lo largo de día y observa qué es lo que te llega. Quizá puedas recordarla mientras llevas a cabo actividades manuales, como atender el jardín, tejer o acariciar al gato.

Plantea la pregunta, aquieta tu mente y escucha poniendo atención a lo que surge.

La respuesta puede ser sutil. Puede ser que necesites escuchar con mucho cuidado para darte cuenta. Puede llegar a ti con la voz de tu niño interno, la voz de un maestro o simplemente un tipo de claridad visceral. La respuesta puede llegar como una sola palabra, como un reconocimiento intuitivo, como una sensación física o como un recuerdo.

Algunas personas pueden encontrar que tienen varios Nortes, pero generalmente se encuentran alineados hacia la misma dirección. A veces las personas tiene un solo objetivo, un solo principio, una sola luz que conjuga todas las líneas de su vida.

Esta bien si tu Norte, si tu luz, cambia con el tiempo. Deja que sea lo que es verdad para ti en el momento actual; deja que te guíe.

Esto significa que la mantienes presente. Quizás haces una anotación visible en un lugar de tu casa, garabateas una forma codificada para mantenerla privada o puedes simplemente recordarla cada mañana al despertar, para que te guíe a lo largo del día.

Date cuenta o imagina las satisfacciones que experimentas cuando sigues tu luz guía, tu Norte. ¿De qué tipo de problemas te libera? ¿Qué gozo, qué alimento te deja a ti y a otros? Permite que estos buenos sentimientos y reconocimientos se asienten en ti; liga tu mente a tu guía.

La vida seguirá lanzando retos en tu camino constantemente, pero lograr mantener una fuerte sensación de paz, de guía, de resolución y amor mientras el mundo alrededor se vuelve loco, es una parte clave del bienestar.

Cuando te encuentres apesadumbrado, abrumado, pregúntate ¿Cómo puede mi Norte guiarme con esto? Bajo su luz, ¿cuál es la prioridad aquí y ahora? Trata de aceptar la guía.

Instante a instante siempre estamos dirigiéndonos en una dirección o en otra y, conforme se van sumando, estas se convierten en el curso de nuestra vida, para bien o para mal.

Que el curso de tu vida te lleve a la diana de tu luz.